Ayer hice una prueba llenando los formatos que
necesito para la inscripción a la escuela, la mandé a mi contacto y recibí como
respuesta que todo estaba bien (aunque después tengo que enviar los demás
documentos necesarios para su revisión).
La respuesta obviamente me cayó de perlas y anduve llena de energía toda la mañana. El problema es cuando, ya después de sentir que la vida es buena y que realmente puedes lograrlo (aunque haya sido un paso minúsculo, se siente bonito), te cae el golpe de realidad y comienzas a pensar “¡Oh dios mío, esto va en serio!” y aunque la alegría no se acaba, ciertamente los nervios llegan.
La respuesta obviamente me cayó de perlas y anduve llena de energía toda la mañana. El problema es cuando, ya después de sentir que la vida es buena y que realmente puedes lograrlo (aunque haya sido un paso minúsculo, se siente bonito), te cae el golpe de realidad y comienzas a pensar “¡Oh dios mío, esto va en serio!” y aunque la alegría no se acaba, ciertamente los nervios llegan.
Pues eso precisamente fue lo que me pasó hace un rato, y cuando eso pasa, uno comienza a pensar en todo lo que aquello implica: Separarme de mi familia, dejar mi trabajo, gastar mucho dinero que podría estar destinado a comprar una casa si yo fuera una persona más normal. Y todo esto, naturalmente no ayuda a disipar los nervios, sino que al contrario, los aumenta de una manera maravillosa (jaja).
De todos modos esto a penas va empezando, y
esperemos que acabe bien.
よろしく!
Iliana
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